
1 de agosto de 1944, 17:00 horas.
Con las tropas alemanas en retroceso en toda Polonia ante el ejército soviético que iba avanzando, la resistencia polaca en Varsovia se estaba preparando para su liberación. El 1 de agosto de 1944, se dieron órdenes para la revuelta contra los alemanes, con la intención de establecer un comando polaco en la ciudad antes de que entrara el Ejército Rojo. A pesar de que eran pocos y estaban mal armados, el Armia Krajowa (AK, ejército nacional polaco) tenía la esperanza de poder controlar el centro de la ciudad y resistir una semana, antes de que llegara la ayuda aliada y que las tropas soviéticas finalmente expulsaran a los nazis de la capital.
Se contabilizaron 50.000 hombres y mujeres, menos de la mitad como veteranos, si bien la experiencia de muchos de ellos consistía en la lucha partisana sin experiencia como soldados. Entre éstos se encontraban grupos de judíos que habían escapado del gueto de Varsovia, antes de su destrucción.
El AK creaba barricadas con losas del pavimento, usaba el sistema de alcantarillado de Varsovia como vías de comunicación y consiguió hacerse con grandes zonas de la ciudad. Pero nunca llegó la esperada ayuda. Los aliados estaban preocupados en romper su puesto de avanzada en Normandía tras el desembarco del día D y enviar ayuda aérea a Varsovia era logísticamente complicado. El Ejército Rojo con base en la otra orilla del río Vístula, en Praga, no movió un dedo. Historiadores concluyen que Stalin quería que la sublevación fracasara, para poder gobernar Polonia con mayor facilidad durante los años de Guerra Fría. Los soviéticos por su parte aseguraron que frenaron su avance por problemas de abastecimiento desde la operación Bagration.
Durante 63 días la insurrección de Varsovia luchó con salvaje valentía, antes de que los insurgentes fueran finalmente obligados a la rendición. Casi 200.000 polacos fueron asesinados. La venganza nazi fue brutal: Las órdenes de Hitler eran que cada ciudadano de Varsovia debía ser ejecutado, no podía tomarse ningún prisionero y cada casa debía ser derruida e incendiada. Varsovia fue aniquilada. El 17 de enero de 1945 el ejército soviético entró, ya demasiado tarde, para “liberar” Varsovia, que por aquel entonces no era más que una montaña de ruinas.
Acabó ahora El Pianista de Roman Polanski (2002).
Foto: Pommik Poswtania Warszawskiego.
Monumento al Levantamiento de Varsovia.
Cruce de Dluga con ul Bonifraterska.
Sintiéndome pequeña. Enero 2007.