sábado, 6 de junio de 2009

TITIRIRIRÍ


ALL YOU KNIT IS LOVE, TITIRIRIRÍ...
ALL YOU KNIT IS LOVE... LOVE!
LOVE IS ALL YOU KNIT,
LOVE IS ALL YOU KNIT.

jueves, 29 de enero de 2009

NON ENTRISTECEMOS


Sabemos que as nosas despedidas son promesas de furturos encontros, por eso non entristecemos. Despois dos bicos vai a ausencia: sen ti. Perseguindo soños utopicos e cheo de novas esperanzas. Desexando atoparte para compartir o noso querer.
De Moro.
Santiago de Compostela. Marzo'08.

sábado, 10 de enero de 2009

domingo, 21 de diciembre de 2008

EN BLANCO Y NEGRO


El problema, naturalmente, era que Baba veía el mundo en blanco y negro. Y era él quien decidía que era blanco y que era negro. Es imposible amar a una persona así sin tenerle también miedo, tal vez incluso sin odiarlo un poco.






Cometas en el cielo
Khaled Hosseini
Foto: Mi ajedrez.

martes, 26 de agosto de 2008

EL QUE CANTA...

El que canta su mal espanta.

Así que, como siempre, mejor ir y venir cantando.

The Beatles - Bésame mucho

lunes, 16 de junio de 2008

DÉJAME VIVIR






Ayer, cosas de la vida, se me apareció esta canción. Y me puse a cantar y a bailar, así, suavecito.



Gana con vídeo, por la fotografía y por ver a la Shica medio taconeando. Que, por cierto, cómo me gustan esos tacones. Un día me los regalo y me marco un desplante a la flamenca. Así, a lo déjame vivir y no me vengas con milongas.



Y me quedo palmeando, con la Mari y el Pau Donés, que vaya, siempre trae aires de Flaca de Agua de Lado Oscuro y de alguna que otra canción, que venga, sí, alguna vez escuchamos tanto, pero tanto. Como eso de hace días que te observo y he contado con los dedos...

miércoles, 4 de junio de 2008

ALGO CONTIGO

Hoy me uno a Nutxo, pero yo canto con Los Panchos.

Otra versión de la canción que está también en mi BSO particular.

martes, 27 de mayo de 2008

LOS CLÁSICOS DE BARRACHINA

Érase una vez un lugar donde tenían cabida todos los libros del mundo. Un lugar donde entraba poca luz y olía a papel viejo y amarillento. Un lugar al que debías entrar sin buscar nada para ser capaz de encontrar un tesoro. Yo encontré algunos, menos de los que hubiera deseado, quizás. Siempre me paraba a ver los discos y libros que Barrachina colocaba en la puerta de su quiosco, pero contadas veces entré dentro a perderme entre sus estanterías. Así que, quizás, se podría decir que los tesoros se aparecían a mi paso, como colocados estratégicamente para ser rescatados entre un manual de autoayuda y aquel libro de Bill Cosby.
El otro día, el quiosco de Barrachina estaba abierto otra vez. Otra, y por última, vez. Entonces, quizás por ese poder que tiene el tiempo, y más que el tiempo la cuenta atrás, los tesoros parecían estar menos escondidos –digo menos, sólo menos escondidos-, o es que quizás nosotras andábamos un poco con el olfato más fino. Y aparecieron Moby Dick con Robin Hood y Dick Turpin. Jane Austen, Dickens y un Saint-Exupéry con su Vuelo Nocturno que casi hace que se me salten las lágrimas al pensar que también iba a encontrar a mi Principito entre las estanterías de Barrachina.
Toda una selección de Dick Tracy para Neleta, un clásico de Shakespeare, un tratado de comunismo de Carrillo y un Catón Moderno de 1948, que viene a ser el libro de texto con el que los niños de aquella época aprendían a leer, entre otras cosas.
Y algunos más. Pequeños tesoros.
Mis tesoros, joyitas a euro.
Y esta vez, sí que sí, los últimos libros del quiosco Barrachina.


Fotos: De expedición con Neleta.
Quiosco Barrachina, 24 de mayo de 2008.

sábado, 19 de abril de 2008

DEL ALMA SUYA

Me siento a tomar un café con Martín. Él siempre me hace reír con sus historias de pena absoluta y sus amores eternos que ya se acabaron. Me habla de aquella Inés que fue del alma suya y de como la sigue imaginando en un café de París con su Marx y Engels y Guevara, mientras ella es ahora Inés en Brasil, muy a pesar de Martín y de sus intentos exagerados para que se quedara a su lado. Del lado del alma suya.
Hacía tiempo que no veía a Martín, que no me sentaba con él a hablar de esas cosas que no tienen mucho sentido pero que para nosotros tienen todo el sentido del mundo, cuando el otro día, cosas de la vida, nos encontramos en una librería de Vigo y pasó eso tan maravilloso que pasa cuando hace mucho que no ves a un amigo: Pasó que parecía que no había pasado el tiempo. Y así sigue, tocándose los cinco bultitos del cuello cuando se pone nervioso, porque hasta con una vieja amiga se pone nervioso a ratos, y con ese ligero tembleque que le quedó en la pierna después de tener que moverla mucho para tener que entrar en calor en las frías noches de invierno parisino.
Parece que Martín consiguió curarse de Inés, a ratos. A otros ratos no estaba curado para nada, y seguía conservando aquella hondonada en su particular museo inesiano, y tomándo esas pastillas horrorosas para olvidar que tenía que olvidarla. Cuando le encontré llevaba bajo el brazo, como ya era habitual tras el periodo octaviano, porque ya todo era un antes y después de, a Don Pío y a Hemingway. Andaba buscando un lugar en algún país donde no tuviera amigos para no tener que molestarles hablándoles de Octavia, porque entonces había dejado de ser un poco Inés para ser más Octavia. Aunque no era un problema de nombres, claro está, sino de algo que nunca llegué a comprender del todo, porque yo siempre creí que la cosa estaba en que nadie entendía del todo a Martín, básicamente, por mucha Inés del alma suya que fuera o por mucho que le entrara el hipo a Octavia Marie Amélie de Cádiz.
Aunque es cierto que Octavia le ayudó. A una persona que te ha abandonado para siempre, Martín, tienes que olvidarla también para siempre, le decía. Pero al final Martín se quedó de nuevo imaginándola, como antes imaginó a Inés por calles de París, mientras ella era ahora Octavia en Italia, porque es a Italia donde se fue Octavia sin Martín.
Sin Martín. Porque al final parece que siempre es Martín el que se queda en París y claro, convéncele tú de que Inés y Octavia fueron casos puntuales que no tienen por que darse de nuevo, si Martín antes de sacar a una chica a bailar, imagina una vida entera a su lado.
Y yo, claro... yo que todo me lo quedo empiezo con ese temblor en la pierna y ni hablar de los bultitos que de repente me salen en el cuello. Y ya van seis. Porque si a ti te duele, a mí me duele.

Y al final me veo en ésas de convencerle de que París es una fiesta cuando antes de sacarle a bailar yo ya había imaginado...





Foto: Anna mirando la Torre Eiffel con su ojo-objetivo.
www.noexagero.blogspot.com

martes, 1 de abril de 2008

IDA-VUELTA-IDA-VUELTA

Reencuentros. Un, dos, tres, cuatro, cinco reencuentros. Cervecita va, cervecita viene. Y en Vigo llueve todo el rato pero bares, que lugares! Y así es como acabas pasando tres veces por debajo de la mesa del futbolín. Así y con licor café, claro.

- Ayer, mientras estaba sentada en el suelo del aeropuerto de Santiago, por un momento, tuve la sensación de que parecía una mochilera...
- ¿Tuviste l
a sensación de que parecías una qué? Perdona, tú ya eres una mochilera.

Claro que las mamás lo ven todo diferente y yo estoy a años luz de ser viajera-viajante, que es a lo que realmente me quiero dedicar, por cierto. Que yo lo único que intento hacer son unos pinitos, para coger tablas y demás. Aunque de vuelta ando, eso sí, y con la maleta a medio hacer otra vez para la semana que viene, eso también. Pero la mamá exagera, ya se sabe.
Y hoy abro el buzón y tengo postal de Samuel desde la Piazza San Pietro, que después de pasar unos días haciendo fotos al sol del Mediterráneo, de ganar el mundo (at least!) jugando a los dardos en La Pacheca y de que yo tratara de convencerle de que la lluvia en Santiago de Compostela es arte, se fue y me dejó para ir en busca de trabajo veraniego en algún punto de Italia. Él sí que se lo monta bien y no yo, viajante de tres al cuarto.

Y Pauline me trae un Principito alemán que me compró a los días de llegar a Nordestedt, porque ella es viajera pero de las de quedarse un ratito y aprender alemán. Y Martina enseña al alemán a falar galego y, ya casi de vuelta pero sin haber vuelto del todo, me voy a tomar las tres últimas con Patri y un Principito que llegó en agosto de la India y con el que todavía no había tenido la oportunidad de hablar sobre rosas y baobabs.

Y entre unas cosas y otras, vuelvo también del norte con algunos cuentos de Cortázar, más mariposas en la cabeza y las ganas locas de volver y no dejarme a nadie en el tintero.

Ida-vuelta-ida-vuelta y la mochila a medio hacer.


Foto: Plaza del Obradoiro, Santiago. Pauline y Samuel, a horas de que saliera el avión de Samuel.
Lunes, 24 de abril de 2007.