
ALL YOU KNIT IS LOVE, TITIRIRIRÍ...
ALL YOU KNIT IS LOVE... LOVE!
LOVE IS ALL YOU KNIT,
LOVE IS ALL YOU KNIT.
El que canta su mal espanta.
Así que, como siempre, mejor ir y venir cantando.
The Beatles - Bésame mucho
Ayer, cosas de la vida, se me apareció esta canción. Y me puse a cantar y a bailar, así, suavecito.
Gana con vídeo, por la fotografía y por ver a la Shica medio taconeando. Que, por cierto, cómo me gustan esos tacones. Un día me los regalo y me marco un desplante a la flamenca. Así, a lo déjame vivir y no me vengas con milongas.
Y me quedo palmeando, con la Mari y el Pau Donés, que vaya, siempre trae aires de Flaca de Agua de Lado Oscuro y de alguna que otra canción, que venga, sí, alguna vez escuchamos tanto, pero tanto. Como eso de hace días que te observo y he contado con los dedos...
Hoy me uno a Nutxo, pero yo canto con Los Panchos.
Otra versión de la canción que está también en mi BSO particular.
Érase una vez un lugar donde tenían cabida todos los libros del mundo. Un lugar donde entraba poca luz y olía a papel viejo y amarillento. Un lugar al que debías entrar sin buscar nada para ser capaz de encontrar un tesoro. Yo encontré algunos, menos de los que hubiera deseado, quizás. Siempre me paraba a ver los discos y libros que Barrachina colocaba en la puerta de su quiosco, pero contadas veces entré dentro a perderme entre sus estanterías. Así que, quizás, se podría decir que los tesoros se aparecían a mi paso, como colocados estratégicamente para ser rescatados entre un manual de autoayuda y aquel libro de Bill Cosby.
El otro día, el quiosco de Barrachina estaba abierto otra vez. Otra, y por última, vez. Entonces, quizás por ese poder que tiene el tiempo, y más que el tiempo la cuenta atrás, los tesoros parecían estar menos escondidos –digo menos, sólo menos escondidos-, o es que quizás nosotras andábamos un poco con el olfato más fino. Y aparecieron Moby Dick con Robin Hood y Dick Turpin. Jane Austen, Dickens y un Saint-Exupéry con su Vuelo Nocturno que casi hace que se me salten las lágrimas al pensar que también iba a encontrar a mi Principito entre las estanterías de Barrachina.